Alemania comienza a enviar pacientes Covid a países vecinos falta personal de enfermería

Alemania ha comenzado a trasladar a pacientes Covid a países vecinos. Dos pacientes han sido trasladados en helicóptero desde Múnich a Bolzano, en el norte de Italia, según ha confirmado el director del hospital de Freising, Rainald Kaube. Aunque la actual cifra de pacientes Covid en unidades de cuidados intensivos en Alemania, unos 3.400, es menor que en los peores momentos de las anteriores olas, falta personal de enfermería, por lo que las autoridades sanitarias de Baviera han optado por esta alternativa. «Los servicios sanitarios están saturados, operaciones necesarias están siendo aplazadas y la incidencia sigue creciendo… estamos en una situación más grave que en diciembre de 2020 y prevemos que en las próximas semanas las unidades de cuidados intensivos se saturen, por eso hemos comenzado a tomar este tipo de decisiones de manera preventiva, antes de que sea demasiado tarde», explica el presidente de Cruz Roja de Baviera, Theo Zellner.

Merkel acordó ayer con los presidentes de los Bundeslánder nuevas y drásticas medidas, para luchar contra esta cuarta ola de contagios. El gobierno alemán toma una decisión que lleva muchos meses evitando: imponer la vacuna obligatoria a los profesionales de sectores «sensibles», como personal médico o empleados en contacto con personas vulnerables. Los directores de los hospitales advierten que puede resultar contraproducente, porque el personal sanitario, muy demandado y escaso en toda Europa, puede decidir abandonar Alemania en busca de empleos en los que la vacuna no sea obligatoria. Si la Conferencia de Presidentes ha tomado esta decisión es por incidencia disparada, de 336 nuevos casos por cada cien mil habitantes en 7 días, la más alta desde el inicio de la pandemia y con varios de los Bundesländer pensando en volver a los confinamientos.

El Bundestag alemán votó ayer, además, una nueva ley que permite restringir el acceso a la vida pública a los no vacunados, cuando se superen ciertos niveles de incidencia y hospitalizaciones.

Otorga también potestad a las empresas para exigir a los empleados credenciales sobre su estado de vacunación y para prescindir de los no vacunados que supongan un riesgo, sin despedirlos pero retirando parte del sueldo. También hará falta en adelante un test o la vacuna para utilizar el transporte público, al igual que en restaurantes, cultura ocio y servicios como las peluquerías. Y queda establecido un mecanismo de restricciones que saltará de forma automática a partir de cierto nivel de hospitalización. La tasa actual de hospitalizaciones en siete días es de 5,15 por cada 100.000 habitantes y el tope será decidido por cada uno de los gobiernos regionales para su territorio, según ha confirmado el presidente de Renania del Norte-Westfalia, Heindrik Wüst.

En la vecina Austria, el gobernador de Alta Austria, Thomas Stelzer, al frente de una de las regiones más afectadas, ha anunciado la vuelta al confinamiento desde el próximo lunes. «La situación es grave y en los hospitales extremadamente tensa», ha justificado, «si no se toma la decisión a nivel nacional, entonces a partir de la próxima semana tendrá que haber un confinamiento regional que durará varias semanas». Algo similar está ocurriendo en Alemania, donde el presidente de Sajonia, el conservador Michael Kretschmer, ha solicitado en el parlamento regional un confinamiento desde el lunes y hasta al menos el 15 de diciembre, a causa de “la dramática situación de infecciones en el estado libre de Sajonia”. Kretschmer ha defendido un «rompeolas duro y claro» durante dos o tres semanas. Ha evitado la palabra «encierro» y lo ha planteado como un «bloqueo» de 14 días para poner freno a la incidencia local de 761,4. También ha recordado que existe una conexión directa entre la tasa de vacunación y la incidencia. Sajonia tiene la tasa de vacunación más baja de Alemania, a pesar de las reiteradas llamadas del gobierno regional a la inmunización.

«Estamos en una situación muy seria», reconoció anoche Merkel, tras admitir que «es absolutamente necesario actuar» y tras subrayar que todas estas medidas no serían necesarias si la laguna de vacunaciones «no fuera tan grande». En alusión a la campaña de vacunación, estancada por debajo del 70% de la población.

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