Los Warriors se imponen ante los Dallas Mavericks y dejan la serie 3 a 0

Los Dallas Mavericks de Luka Doncic están con el agua al cuello y se enfrentan a lo imposible contra unos Golden State Warriors brutos e incisivos que ya huelen las Finales de la NBA. El conjunto de la bahía ganó a domicilio por vigesimosexta eliminatoria de playoffs consecutiva y puso el 3-0 en las Finales de la Conferencia Oeste desnudando a varios de los compañeros del astro esloveno con una victoria por 100-109 sin grandes destellos.

Sí que hubo mucha labor de equipo probado y veterano, con solera de campeonato. Stephen Curry, con 31 puntos, 5 rebotes y 11 asistencias, lideró la carga y desperezó al equipo en el primer tiempo con sus triples. Más tarde supo delegar en sus nuevos compañeros de viaje en estos playoffs, unos destacadísimos Andrew Wiggins y Jordan Poole. El alero, por primera vez All Star esta temporada, sacó a relucir su versión más agresiva y letal y le arrancó la moral a Doncic con un mate descomunal que marcó el inicio del final para Dallas en la eliminatoria. La jugada, inexplicablemente, tuvo que ser revisada tras una muy mala decisión arbitral contestada, con acierto y sorna, por Steve Kerr.

El matazo que mató la moral de los locales y de su estrella se repitió una y otra vez en el videomarcador de Dallas y en la televisón. Allí estaba Doncic, solo ante el peligro, encajando la furia de un Wiggins venido arriba, autor de 27 puntos y 11 rebotes en el partido, de largo su mejor anotación en una postemporada. A pesar de que el esloveno se levantó e intentó mantener a los suyos a tiro, el lenguaje corporal propio y de sus compañeros les delató la desazón y la fatiga.

Cuando Spencer Dinwiddie metió un triple que situó a los Mavs a cinco (99-104) a falta de un minuto, Poole hizo acto de presencia de seguida para hundir definitivamente cualquier esperanza con su segundo triple del partido y su décimo punto, cortando un 11-2 de parcial en el último coletazo de los locales. Al nuevo talento exterior de Golden State no se le exigió más que sus dos triples decisivos en el cuarto definitivo para diluir la serie a un 3-0 sin rescate para Dallas.

Ningún equipo en la historia ha remontado tal agujero en una eliminatoria, y ni siquiera los 40 puntos, 11 rebotes y 3 asistencias de Doncic le dan aliento a unos Mavs mal dispuestos ante la navaja suiza de los Warriors, un equipo mucho más desarrollado y completo. Los precedentes, además, no engañan: 146 victorias y ninguna derrota para el equipo que se puso 3-0 en el pasado.

La voluntad del mago de Liubliana, molido a palos en ataque y en defensa como enemigo público número uno en San Francisco, sirvió de bien poco ante el desacierto de Dallas. Tan solo Dinwiddie, con 26 tantos, y Jalen Brunson, con 20, le pudieron acompañar en una noche deplorable para los francotiradores locales. El octavo encuentro de 40 puntos de Doncic en unos playoffs no tuvo premio, a pesar de que él solito intentó una remontada sin fundamento, enchufando 21 de sus 40 totales en el último período. Su récord en estos partidos es, todavía, muy negativo. «Todavía estoy aprendiendo, tengo 23 años», valoró cuando le comentaron su balance de 2 victorias y 6 derrotas al anotar 40 o más puntos en los playoffs.

Reggie Bullock y Max Kleber no metieron ningún tiro en 15 intentos y los Mavs acabaron desperdiciando un número imperdonable de triples abiertos, terminando con un 13 de 45 en el encuentro. Los malos porcentajes, pero también la paliza bajo el aro cazando rebotes (33-47 a favor de los visitantes), dejó sin opciones a los pupilos de Jason Kidd. A pesar de mantenerse a tiro, nunca armaron una reacción creíble y terminaron por claudicar una vez más en el tercer cuarto, donde los Warriors les endosaron un 21-30 suficiente para mantener el mando el resto de partido. En la eliminatoria, Golden State les ha sacado 36 puntos en los 36 minutos que han seguido al descanso.

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