“Estoy cansado de ofrecer condolencias a familias devastadas”: el desgarrador reclamo de un entrenador de la NBA sobre la masacre en Texas

Steve Kerr, a cargo de los Golden State Warriors se mostró dolido por el tiroteo en una escuela primaria en Uvalde.

El partido de este martes entre su equipo, Golden State Warriors, y Dallas Mavericks, por la serie final de la Conferencia Oeste de la NBA, pasó a segundo plano para el entrenador Steve Kerr. La previa del cuarto encuentro por la instancia que definirá a uno de los finalistas de la liga de básquet más importante del planeta, no fue el foco para el ex base de 56 años.

Kerr llegó y se sentó para cumplir la requisitoria de los medios, pero tuvo otra idea que fue manifestar todo su dolor por la masacre de un tirador en una escuela primaria en Uvalde, en Texas, que provocó las muertes de 18 personas. Fue entonces que el coach tomó el micrófono y avisó que no iba a hablar de básquet.

“No voy a hablar de básquet. Cualquier pregunta relacionada con baloncesto no importa” comenzó. “Desde que salimos de la filmación, alrededor de catorce niños fueron asesinados a 400 millas de aquí, y un maestro. En los últimos 10 días, hemos tenido ancianos y negros asesinados en un supermercado en Buffalo, hemos tenido feligreses asiáticos asesinados en el sur de California, ahora tenemos niños asesinados en la escuela”, se explayó el responsable del equipo de San Francisco.

Llegó un momento que el estratega mostró su furia y en tres oportunidades golpeó la mesa, en una de ellas con la voz quebrada y hasta llegó a tomarse la cara ante su quiebre inminente. “¿Cuándo vamos a hacer algo? Estoy cansado. Estoy tan cansado de subir aquí y ofrecer condolencias a las familias devastadas que están allá afuera”, reclamó. “Estoy tan cansado. Perdóneme. Lo siento. Estoy cansado de los momentos de silencio. Ya es suficiente”, subrayó.

Kerr apuntó en contra de los senadores para que traten una ley de control de armas: “Hay 50 senadores en este momento que se niegan a votar sobre la ley para prohibir el control de armas de fuego, que es una regla de verificación de antecedentes que la Cámara aprobó hace un par de años. Ha estado sentada allí durante dos años. Hay una razón por la que no lo votarán: para aferrarse al poder. Te pregunto, Mitch McConnell, todos los senadores que se niegan a hacer algo con respecto a la violencia, los tiroteos en las escuelas, los tiroteos en los supermercados, te pregunto: ¿vas a anteponer tu propio deseo de poder a las vidas de nuestros niños y ancianos? ¿y nuestros feligreses? Porque eso es lo que parece. Eso es lo que hacemos todas las semanas”.

Se notó que el entrenador tuvo la iniciativa de referirse al tema hace tiempo: “Así que estoy harto. He tenido suficiente. Vamos a jugar el juego esta noche. Pero quiero que cada persona aquí, cada persona que escuche esto, piense en su propio hijo o nieto, madre o padre, hermana, hermano. ¿Cómo te sentirías si esto te pasara hoy?”

“No podemos volvernos insensibles a esto. No podemos sentarnos aquí y simplemente leer sobre esto y decir, bueno, ‘tengamos un momento de silencio y juguemos un partido de básquet”, sentenció.

“Cincuenta senadores en Washington nos van a tomar como rehenes. ¿Se da cuenta de que el 90 por ciento de los estadounidenses, independientemente de su partido político, quiere verificaciones de antecedentes, verificaciones de antecedentes universales? Somos rehenes de 50 senadores en Washington que se niegan siquiera a someterlo a votación, a pesar de lo que queremos los estadounidenses”, afirmó.

“No lo votarán porque quieren aferrarse a su propio poder. Es patético. Ya he tenido suficiente”, concluyó.

A pesar de los tiroteos masivos recurrentes y una ola nacional de violencia armada, múltiples iniciativas para reformar las regulaciones sobre armas han fracasado en el Congreso de Estados Unidos, dejando que los estados y los consejos locales promulguen sus propias restricciones.

Estados Unidos registró 19.350 homicidios con armas de fuego en 2020, casi un 35% más que en 2019, según los datos más recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la principal agencia de salud pública estadounidense.

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