Desmantelan en prisión de Puebla, una sección VIP con restaurantes, gimnasios y celdas de lujo

En esta área, conocida como “El Pueblito”, se comercializaba todo tipo de productos y generaba ganancias de hasta tres millones de pesos semanales.

La Secretaría de Seguridad Pública de Puebla dio a conocer el hallazgo, en el interior del penal de San Miguel, de un área con 104 cuartos ocultos que servían como gimnasios, zapaterías, restaurantes, farmacias y hasta celdas de lujo con “privados” para encuentros íntimos.

En esta sección, conocida como “El Pueblito”, se comercializaba todo tipo de productos, y se desconoce quién o quiénes tenían el control de estos negocios privados dentro de la sección.

A través de un comunicado, la dependencia estatal informó que procedieron a la demolición de todos estos cuartos construidos ilegalmente, los cuales generaban ganancias estimadas en al menos 3 millones de pesos semanales.

Al respecto, el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa Huerta, reconoció que esta área de privilegio funcionó en al menos la mitad de su administración, argumentando que sus anteriores secretarios de seguridad lo engañaron, al asegurarle que la habían destruido y nunca lo hicieron.

Por su parte, el secretario de Seguridad Pública estatal, Daniel Cruz Luna, aseguró que, a partir de enero, cuando él fue nombrado al frente de la dependencia, esa área fue desalojada, con lo que reconoció que en al menos dos años y medio de la actual administración, los reos que pudieron pagar, disfrutaron de esa área.

En algunas de las fotos publicadas en el comunicado, se pueden apreciar parte de los lujos a los que podía acceder todo aquel que pudiera pagar por los servicios.

En el documento también se señala que estas acciones forman parte de las actividades emprendidas por el gobierno del estado, para regularizar las actividades al interior de los centros penitenciarios poblanos.

Cabe recordar que el penal de San Miguel fue noticia anteriormente, luego de que se hallara el cuerpo de un bebé dentro de un contenedor de basura en dicha prisión. Posteriormente se dio a conocer que el cuerpo del pequeño, identificado como Tadeo, de tres meses, habría sido utilizado para ingresar droga al centro de reclusión, y sus restos habrían sido sustraídos de un cementerio en la Ciudad de México.

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