ONU sugiere plan internacional para formar a la policía haitiana

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, recomendó la implementación de un programa internacional que surta apoyo a la formación y equipamiento de la Policía Nacional Haitiana.

La intención final del proyecto es convertir a ese ente en una fuerza robusta y capaz de acabar con las pandillas. Al respecto, el titular de la ONU asegura que ha tenido varias reuniones con el Consejo de Seguridad,

Guterres concedió una entrevista exclusiva a RFI y a France 24 (en francés) en vísperas de la Asamblea General de la ONU de este año.

De haber una transformación en la formación y el equipamiento de la Policía, que actualmente es ineficaz, dijo, “puede entonces haber una fuerza que pueda verdaderamente poner el orden en un país que está completamente controlado por las pandillas”.

“No es por movimientos políticos, sino por las gangas donde están infiltradas personas con poder económico y político”, dijo Guterres.

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De un incontenible torbellino político que les mantiene confinados en una desenfrenada ola de agitación, disturbios callejeros y crímenes, los haitianos parecen sometidos ahora a una forzada pausa temporal, esta vez por la amenaza latente del huracán Fiona, que se espera podría topar el departamento Norte durante la noche de este lunes.

No obstante, la desconfianza entre gobierno, la oposición moderada y grupos violentos que se disputan el poder en ese país es tan patética que un leve descuido de una de las partes, aunta a plena acometida de un torrencial de agua y vientos, podría arruinar propósitos.

Es tan así, que hay grupos a la cabeza de protestas que no descartan la reanudación del asedio al gobierno este lunes.

En eso está el partido Pitit Dessalines, liderado por el izquierdista Jean Charles Moïse, que también conmemorará mañana el 264 cumpleaños del antiguo esclavo y emperador Jean Jacques Dessalines. La gravedad de la situación interna allí no parece tener, para los sectores radicales y las pandillas, otra salida que la expulsión, por cualquier vía, entre estas la violenta, del gobierno de Ariel Henry.

Apenas el sábado último, el presidente del senado, Joseph Lambert, informó de la existencia de acuerdos para la formación de un “consejo de transición” y ratificó su apoyo a las protestas contra el aumento de los precios de los combustibles y la salida del primer ministro.

Un día antes, viernes, Jean Charles Moïse había llamado a la población a fortalecer la movilización y a “golpear los objetivos reales” para expulsar a Ariel Henry del poder e instalar un “consejo de gobierno”.

También ese día, la Oficina de Monitoreo del Acuerdo de Montana calificó el aumento del precio de los productos derivados del petróleo como una “provocación extrema” del gobierno y animó a los entes organizados y fuerzas políticas a movilizarse y “ponerse de pie junto a la población”. Estos pronunciamientos políticos se producían en hilera mientras las calles de Puerto Príncipe y los 10 departamentos de Haití tenían forma mítica de pandemonio, donde convergían el caos, ataques, muertes y diversas formas de brutalidades.

Ante todo, esos extraños ajetreos políticos, justo cuando se especulaba de un viaje de Ariel Henry al exterior, podría explicar la decisión del primer ministro de no asistir al debate general del septuagésimo séptimo período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, que se inaugura mañana, martes, y concluye el 26 de este mes.

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