Secuestros, asesinatos y decapitaciones: el negro historial de “El Neto” que le valió dos siglos de condena

El primer día de 2023 empezó como un cataclismo para Ciudad Juárez. “El Neto”, un capo condenado a dos siglos de prisión por una larga lista de delitos, había esperado ese momento con varios de sus allegados.

Desde primera hora de la mañana cientos de personas ya hacían fila en las afueras del Centro Estatal de Reinserción Social (Cereso) No. 3 para visitar a sus familiares con motivo de las fechas festivas.

Nadie imaginaba lo que estaba por venir. A las siete en punto de la mañana varios internos aliados de “El Neto”, armados con fusiles de grueso calibre, tomaron como rehén a uno de los custodios y lo obligaron a activar el protocolo de alerta máxima.

Solo los miembros de la patrulla de reacción inmediata, compuesta por nueve elementos dotados con armas largas, que en ese momento se hallaban vigilando el exterior del penal, todos los demás custodios del Cereso poseían armas con balas de goma.

Al mismo tiempo que los oficiales de la patrulla de reacción inmediarta ingresaron al centro, entre cinco y seis vehículos con los vidrios polarizados -que se habían estacionado en las afueras desde una hora antes- tirotearon al personal que se hallaba en las casetas de acceso y desataron el pánico entre los visitantes.

En ese mismo instante se escucharon detonaciones al interior del Cereso, cuya intensidad arreció de manera intermitente. Además, para distraer a las autoridades, los ocupantes de varios vehículos desataron tiroteos en al menos tres colonias de Ciudad Juárez.

Al interior del Cereso los nueve miembros de la patrulla de reacción pronto se vieron rebasados. “El Neto” y sus hombres los sometieron, los juntaron, los amarraron y los amordazaron antes de asesinarlos, según testigos, con “indescriptible saña”.

A la zona donde se hallaba recluido “El Neto” nadie se atrevía a entrar. Fue necesario un operativo compuesto por el Ejército, la Guardia Nacional y todas las corporaciones estatales y municipales. Pero ya había sido demasiado tarde, pues “El Neto” y una veintena de sus hombres ya habían escapado.

Lo único que encontraron las autoridades ahí fue una zona VIP con televisión, jacuzzi, bar, una caja fuerte con 1.7 millones de pesos, 16 kilos de marihuana, 1.5 kilos de heorína, cuatro kilos de cristal y cuatro armas cortas.

Ernesto Alfredo Piñón de la Cruz, mejor conocido como “El Neto”, de 32 años de edad, fue ingresado al Cereso No. 3 el 6 de junio por el delito de secuestro. En 2009, cuando fue capturado, iba ser trasladado a un penal federal pero gracias a un amparo fue reubicado al penal de Ciudad Juárez.

En 2007, con tan solo 18 años, ya había sido identificado como un peligroso criminal, líder de una banda dedicada al robo, el secuestro y el asesinato en el estado de Chihuahua.

El pasado mes de agosto se produjo otro motín en el penal, junto a una serie de acciones coordinadas en la ciudad (tiroteos y e incendios de establecimientos) a fin de impedir su traslado a un reclusorio federal. Aquel día fue conocido como “jueves negro” y dejó once víctimas mortales.

Es el líder de las Fuerzas Especiales Mexicles. En su momento fue arrestado por varios cargos de homicidio y al menos una treintena de secuestros. Por esos delitos enfrentaba una condena de 224 años de prisión.

Se le recuerda como un jefe implacable que ordenaba el envío de cabezas a sus víctimas en hieleras rotuladas con las siglas FEM. Desde el penal de Ciudad Juárez Piñón de la Cruz también ordenaba extorsiones, secuestros y motínes.

En 2010, un día antes de que se emitiera la sentencia en su contra, un grupo de “Los Mexicles” trataron de liberarlo atacando el convoy que lo trasladaba a su adudiencia.

Pero aquella ves “El Neto” salió herido y el plan fracasó por completo. Hoy, sin embargo, después de un nuevo intengo de fuga, “El Neto” salió airoso y de nuevo se encuentra en las calles.

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