La compañía de combustibles fósiles ExxonMobil tuvo datos precisos de cómo se iba a calentar el planeta desde finales de los setenta

Investigadores de Harvard muestran que las proyecciones científicas que manejaba esta empresa de forma temprana adelantaban muy bien lo que sus productos iban a provocar en el clima, a pesar de haberlo negado durante décadas.

Documentos internos divulgados por medios estadounidenses en 2015 ya mostraron que el gigante ExxonMobil sabía desde hace décadas del peligro del cambio climático causado por los combustibles fósiles, aunque luego en público negaba que esto fuera un problema. Una revisión publicada ahora en la revista Science, que analiza el conocimiento científico que tenía realmente esta compañía de petróleo y gas sobre las consecuencias de sus productos en el clima, concluye que sus proyecciones adelantaban de forma precisa cómo se iba a calentar el planeta desde finales de los setenta. “Esta es la primera evaluación cuantitativa y sistemática de las proyecciones climáticas de la industria de los combustibles fósiles”, incide Naomi Oreskes, profesora de la Universidad de Harvard y una de las autoras del trabajo, que afirma: “Entre 1977 y 2003, los científicos de Exxon modelaron y predijeron el calentamiento global con una habilidad y precisión impresionantes. Pero en público la compañía pasó décadas negando esa misma ciencia climática”.

En esta revisión, desarrollada por investigadores de la Universidad de Harvard (EE UU), en colaboración con el Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático (Alemania), se analizaron 32 documentos internos producidos por científicos de ExxonMobil entre 1977 y 2002 y 72 publicaciones científicas revisadas por pares escritas por científicos de ExxonMobil entre 1982 y 2014, lo que conforma el conjunto de la información climática disponible que se sabe que manejó sobre este asunto de puertas para adentro la compañía estadounidense, una de las mayores del mundo en ingresos, gracias a la venta de los combustibles fósiles. Tras verificar lo que calculaban que iba a ocurrir en el clima y lo que ha sucedido en realidad, este trabajo sugiere que los científicos de ExxonMobil llegaron de forma temprana, y con ciencia de gran calidad, a las mismas conclusiones de las que alertaban otros investigadores y académicos, a pesar de los esfuerzos de la compañía para sembrar incertidumbre y dudas.

“Sus proyecciones fueron consistentes y al menos tan buenas como las de los modelos académicos y gubernamentales independientes, en algunos casos eran incluso mejores”, detalla por correo electrónico Oreskes. “Las declaraciones públicas posteriores de la compañía contradijeron no solo el consenso científico general en ese momento, sino también sus propios datos. Creemos que esto descarta de manera concluyente cualquier afirmación de que ExxonMobil simplemente tuvo una interpretación diferente de los datos que los científicos convencionales”.

En 2019 ExxonMobil salió airosa de una primera demanda por fraude al informar sobre el impacto en el cambio climático a sus accionistas, después de que el Estado de Nueva York sentara en el banquillo al gigante petrolero. Un juez consideró que la fiscalía no logró presentar pruebas irrefutables de que la compañía hubiera violado la legislación estatal. Sin embargo, hoy en día decenas de ciudades, condados y Estados de EE UU tienen en marcha demandas contra compañías de combustibles fósiles por ocultar lo que sabían realmente sobre las consecuencias de sus productos para el clima.

Los investigadores de Harvard consideran que sus hallazgos demuestran que ExxonMobil no solo sabía “algo” sobre el calentamiento del planeta desde hace décadas, sino que sabía “tanto” como los otros científicos cuyas conclusiones trataba de desacreditar en público. Además, inciden en que esta no es ni mucho menos la única compañía que ha tratado de desinformar u ocultar información para minimizar la amenaza del cambio climático.

“Creo que es justo decir que tenemos evidencias de que todas las compañías de combustibles fósiles eran conscientes de la amenaza del cambio climático disruptivo de los gases de efecto invernadero producidos por el uso normal de sus productos desde la década de los setenta e incluso sesenta″, señala Oreskes. Esta investigadora de historia de las ciencias ambientales en Harvard también es autora junto a Erik M. Conway del libro Mercaderes de la Duda, obra en la que se denuncia el trabajo de científicos y asesores científicos de alto nivel para ocultar durante décadas la verdad del cambio climático.

“También tenemos evidencias de que en otros sectores relacionados con los combustibles fósiles, como los fabricantes de automóviles, eran conscientes del problema ya en la década de los sesenta. Y sabemos que otras empresas financiaron investigaciones académicas sobre el tema, en universidades líderes como la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York, en las décadas de los setenta y ochenta″.

Un gigante de los combustibles fósiles
Que sea ExxonMobil la compañía cuya información climática interna ha sido puesta bajo la lupa se explica por la relevancia de este gigante de los combustibles fósiles y por los especiales esfuerzos que ha realizado en el pasado para desprestigiar las advertencias contra el cambio climático, pero también por ser una de las empresas que ha contado con mejores científicos climáticos. “Solo ExxonMobil parece haberse involucrado en el nivel de ciencia de alta calidad que estamos analizando aquí”, comenta Oreskes, que destaca la “reputación” de los científicos que han trabajado en la compañía y el hecho de que hayan publicado estudios revisados por pares. “Si alguien tiene evidencia de que otras compañías estaban haciendo ciencia interna de alto nivel, también estaríamos encantados de analizar eso”, afirma.

Como subraya la profesora de Harvard, aunque durante décadas negaron que pudiera conseguirse, la revisión publicada en Science muestra que ExxonMobil “tenía una evaluación del riesgo muy sofisticada y cuantitativamente precisa” del cambio climático. En concreto, recalca que la compañía estadounidense defendió activamente que las incertidumbres científicas eran demasiado grandes para justificar una acción política para frenar un supuesto calentamiento del planeta (y que irremediablemente supondría reducir el consumo de combustibles fósiles). Justo lo contrario de lo que prueban sus propios datos. “Sabían que las incertidumbres no eran tan grandes”, destaca la investigadora, que en el caso de los trabajos de la compañía han cuantificado en un porcentaje del +/-20%. “Yo diría que en realidad es bastante pequeño dado lo que estaba (y todavía está) en juego”, afirma Oreskes. “Ninguno de sus modelos sugería que no se produciría un cambio climático”.

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