Harden tumba a los Celtics en un partido memorable

Los playoffs son, o han de ser, exactamente este partido. Una montaña rusa de emociones, de jugadas increíbles, de momentos inolvidables. Un carrusel en el que la victoria pasa de una mano a otra, en el que dos equipos grandes se dejan todo en la pista sabiendo lo que se juegan. Que si no es hoy puede que no exista mañana. Así fue el Sixers-Celtics, cuarto encuentro de semifinales del Este, que deja a los de Filadelfia empatados a 2 en lo que era un match ball para ellos. La derrota les obligaba a ganar del tirón tres encuentros a los Celtics, dos de ellos en Boston. Misión imposible. Para ellos era hoy o no era. Y fue, pero de milagro. Tuvieron el partido totalmente controlado hasta la mitad del tercer cuarto, con ventajas que llegaron a los 16 puntos. Pero los Celtics son un equipo que no se rinde nunca. Menos cuando tiene el uniforme azul de su eterno rival a este lado del país enfrente. Y remontaron hasta tener el partido donde querían en los últimos minutos del último cuarto. Pero les dejaron vivos y la prórroga les salió cruz. Porque despertó Embiid, que había hecho un último cuarto para olvidar, y porque siguió estando ahí James Harden, que con 42 puntos, 8 rebotes, 9 asistencias y 4 robos recodó, si no superó, la actuación del primer encuentro en Boston.

El partido comenzó con otro aire muy distinto a los dos anteriores. Los Sixers, más enchufados, más intensos, con más mala leche, no querían verse superados otra vez por su eterno rival. 10 puntos iniciales de Jaylen Brown mantenían la igualdad en el marcador, pero los Celtics estaban siendo claramente superados. El equipo local no mareaba tanto la perdiz en ataque, hacía jugadas más sencillas, más directas, y le funcionaba. Embiid encontraba muchas más soluciones a las habituales problemas que le suele poner este equipo. Anotaba debajo de la canasta, con su tirito de tres y cuatro metros. Y cuando no podía, repartía juego desde el poste alto.

EL primer tirón serio de los Sixers fue con Harden en el banquillo. El run run sobre su aportación al equipo después de dos partidos muy flojos estaba en el ambiente. Pero cuando volvió a la pista, en el segundo cuarto, se iba a encargar personalmente de acabar con las dudas. Marcus Smart, con 8 puntos seguidos, fue el único que le mantuvo el paso al principio, pero enseguida se vio que no había ningún jugador céltico en el mismo esta de gracia que La Barba. El escolta recuperó el nivel del encuentro inicial de la serie, en el que metió más de 40 puntos, con canastas de todos los colores, incluidas penetraciones hasta el aro en las que mostraba una confianza muy superior a la de 48 horas antes. Malcolm Brogdon fue el último jugador visitante en mantener a flote a su equipo en la primera mitad. En esos 24 minutos los Celtics vivieron de tirones individuales y se fueron al descanso dándose con un canto en los dientes, después de los 2 únicos puntos de Taytum hasta el momento. 59-50. 9 abajo y gracias.

A la vuelta de vestuarios los Sixers amenazaron con romper el partido varias veces, pero Tatum estaba más enchufado, empezando a meter y, sobre todo, dando asistencias. Un parcial final de 0-8, roto únicamente por una canasta de Maxey, dejaba la diferencia en el mismo sitio que 12 minutos antes. 9 abajo y, esta vez, daba la sensación de oportunidad perdida para los locales. Los Sixers se cargaron rápido de faltas en el último cuarto y los Celtics se ponían a 6 (94-88 a 7:30 del final). A Embiid se le empezaban a notar los minutos en pista y, al contrario que en la primera parte, tomaba malas decisiones. Pero los visitantes fallaban más de la cuenta desde el tiro de tres y Harden volvió a tomar los mando: penetración, robo y gran asistencia para el camerunés. Sin embargo, los Celtics seguían más constantes, los Sixers no hacían buenas transiciones defensivas ante la cantidad de fallos que estaban cometiendo en ataque, y a 5 minutos y medio los Celtics lograban empatar el encuentro (96-96).

Los Sixers se deshacían. Embiid, evidentemente cansado, era superado por Horford (le puso 3 tapones en el último cuarto). Nadie que no fuese Harden miraba a canasta. Los Celtics les robaban los rebotes debajo de su canasta y metían los triples. En los primeros 9 minutos de cuarto, los locales sólo habían metido 6 puntos. Se llegaron a poner 5 arriba los visitantes, pero un 2+1 milagroso de PJ Tucker igualaba de nuevo el encuentro a 1 minuto del final. Dos tiros libres de Smart le daban de nuevo la ventaja a Boston y una penetración maravillosa de Harden, su punto número 39, mandaba el partido a la prórroga, previo fallo en el triple de Smart.

Y Embiid resucitó. Primero un fade away sobre Horford., después un 2+1 que no fue porque en la revisión se cambió la falta en defensa de Smart por ataque del pívot. Luego sí, dos faltas sacadas a Hordford, la segunda con tiros libres, ponía a Phila arriba, 113-112 a 50 segundos del final. Tatum metía un triple tremendo (113-115) y Harden respondía desde la esquina en una gran jugada tras tiempo muerto. El escolta completaba así una actuación memorable. Smart metió de tres en la última jugada, pero el reloj ya estaba a cero cuando lanzó y la victoria, agónica, se quedaba en Filadelfia. Un partidazo impresionante, digno de unos playoffs, que lo deja todo en tablas.

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