El régimen chino condenó a cadena perpetua a un ciudadano estadounidense de 78 años por supuesto espionaje

China condenó a cadena perpetua a un ciudadano estadounidense de 78 años por espionaje, según informó el lunes un comunicado judicial.

John Shing-wan Leung, titular de un pasaporte estadounidense y residente permanente en Hong Kong, “fue declarado culpable de espionaje, condenado a cadena perpetua y privado de por vida de sus derechos políticos”, decía el comunicado del Tribunal Popular Intermedio de la ciudad oriental de Suzhou.

Las autoridades de Suzhou “adoptaron medidas obligatorias de acuerdo con la ley” contra Leung, de 78 años, en abril de 2021, según el comunicado, sin especificar cuándo fue detenido exactamente.

El tribunal, que no facilitó más detalles sobre la naturaleza de los delitos cometidos por el condenado, decretó además la confiscación de bienes personales de Leung por valor de 500.000 yuanes (71.000 dólares, 66.000 euros).

La sentencia se produce después de meses de tensiones entre Beijing y Washington en aumento a raíz de asuntos como el globo de origen chino abatido en territorio estadounidense, los desencuentros con respecto a Taiwán y la guerra en Ucrania, y la posible prohibición en EEUU de la aplicación de vídeo china Tiktok.

En los últimos meses, Beijing ha iniciado además investigaciones a consultoras extranjeras en China que han sembrado la inquietud en el sector y en potenciales inversores foráneos.

China niega que haya una campaña contra estas empresas mientras algunas voces apuntan a que Beijing está estrechando el cerco sobre la “filtración de información sensible”.

No se facilitaron más detalles sobre los cargos.

Un japonés detenido
A finales del mes de marzo, el régimen de Beijing detuvo a un ciudadano japonés bajo los cargos de espionaje, en violación a la Ley Penal y la Ley Antiespionaje de la República Popular China, razón por la cual, fueron aplicadas medidas coercitivas penales contra el hombre. Como respuesta, el gobierno japonés ha pedido su inmediata liberación.

El hombre es empleado de la compañía farmacéutica japonesa Astellas y de acuerdo con medios de comunicación japoneses, el individuo trabajó por dos décadas en territorio chino e incluso llegó a ser un alto funcionario de la Cámara de Comercio e Industria de Japón en China. La detención se realizó días antes de su regreso a Japón, mismo que estaba previsto para el mes de marzo.

China reformó en abril su Ley Antiespionaje para incluir la “colaboración con organizaciones espías y sus agentes” en la categoría de espionaje.

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